A pesar de que BBVA se opusiera, este empresario y socio de Apredef conseguirá ver anulada su cláusula de fijación del límite mínimo del tipo de interés variable.

El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Granollers ha dado la razón a este vecino de Vallgorguina que necesitó contratar un préstamo hipotecario para financiar la adquisición de su licencia de taxi.

En 2010, el afectado firmó esta cláusula adjunta en su préstamo sin percatarse de su existencia ni poder negociarla. Una cláusula oscura y poco clara, según consta en la sentencia. Además, este socio de Apredef asegura que el banco nunca le facilitó información clara y comprensible sobre el coste comparativo con otros productos disponibles en la misma entidad, pero sin esos condicionantes. De esta manera, el taxista desconocía que, en realidad, estaba contratando un interés mínimo fijo y que no se beneficiaría de las bajadas del tipo de interés.

Para no anular con posterioridad esta cláusula suelo, la entidad esgrimía que el demandante no podía tener los mismos derechos que un consumidor porque es un empresario y no una persona física. Con lo que pretendía hacer caso omiso a la petición del taxista para anular la cláusula.

Una postura que no ha convencido al juez de este Juzgado, ya que ha declarado la nulidad de la controvertida cláusula y ha condenado a BBVA a devolver al taxista las cantidades cobradas en cada una de las cuotas del préstamo y a abonar los intereses.

Gracias al asesoramiento de Apredef, este taxista no volverá a pagar importes innecesarios por su préstamo hipotecario.