El Tribunal Supremo confirma que CaixaBank debe responsabilizarse de los bonos de General Motors Company comercializados por Bankpyme.

En 2011, cuando Bankpyme transmitió a CaixaBank la totalidad de su negocio bancario, acordaron mediante un contrato de compraventa que quedaban excluidos de dicha transmisión “los pasivos continentes tales como reclamaciones contractuales y extracontractuales presentes o futuras”.

En este sentido, el Tribunal Supremo considera que la interpretación de dicha cláusula insertada en el contrato referenciado, por la que CaixaBank pretendía eximirse de cualquier tipo de responsabilidad respecto a la comercialización de este producto financiero complejo, es fraudulenta en tanto que “defrauda los derechos legítimos del cliente bancario”.

Los Magistrados, sostienen que los clientes debían poder confiar en la apariencia de transmisión, pues ésta les fue presentada como una transmisión global del negocio bancario en el que participaban los mismos empleados y se realizaba en las mismas oficinas, hechos que refuerzan la posición de los inversores afectados que nunca tuvieron forma de conocer que las reclamaciones posteriores quedarían al margen de la transmisión de negocio llevada a cabo por parte de ambas entidades bancarias.

Teniendo en cuenta estos hechos, el Pleno de la Sala desestima el recurso de casación interpuesto por la entidad bancaria contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, en la que se impuso a CaixaBank la responsabilidad -y cargos- de este producto financiero comercializado por Bankpyme y ratifica la decisión tomada en la segunda instancia, condenando a Caixabank a devolver a los clientes el dinero invertido en los Bonos de General Motors, más los intereses legales y las costas procesales.